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NO TENGAS MIEDO SI TIENES DOLOR DE ESPALDA, INCLUSO SI OCURRE EN VARIAS OCASIONES.
Casi todos los seres humanos experimentamos dolor lumbar en algún momento de nuestras vidas, y deberíamos comprender que forma parte de la vida cotidiana, como cansarse, sentirse triste o tener un resfriado.
Si bien algunos episodios de dolor lumbar pueden ser graves y aterradores, la mayoría de las personas se recuperan del episodio de forma razonablemente rápida y, a menudo, sin la necesidad de ver a un profesional de la salud para recibir un tratamiento.
Similar a las condiciones de salud como la migraña, el asma y la depresión, el dolor lumbar puede tener un patrón recurrente en el que aparece y desaparece. En pocas palabras, si una persona sufrió un episodio de dolor lumbar en el pasado, probablemente experimentará dolor lumbar nuevamente en el futuro.

NO VAYAS CORRIENDO EN BUSCA DE UN TRATAMIENTO
En ocasiones el dolor lumbar puede ser intenso y hacer que la gente se angustie y se preocupe por una posible lesión de mayor gravedad, los pacientes que se encuentran en esta situación a buscarán la ayuda de profesionales de la salud. Sin embargo,
y siempre basado en los resultados de estudios científicos, cada vez queda mas claro que la mayoría de los tratamientos ofrecidos no son tan efectivos como pensábamos. Además, la decisión de buscar tratamiento puede, cuando el dolor no se resuelve rápidamente, hacer que las personas con dolor lumbar sean derivadas a una amplia gama de pruebas y tratamientos de alto coste, ineficaces y, en ocasiones, dañinos.

Por ejemplo, una gran mayoría de pacientes piensan que una radiografía o una IRM identificará la causa de su dolor lumbar y conducirá a un mejor plan de tratamiento. Sin embargo, la evidencia sólida muestra que las enfermedad graves se encuentran en aproximadamente el uno por ciento de las personas con dolor lumbar y un examen es solo esencial si hay grandes sospechas de que el paciente pertenece a este pequeño grupo. Desgraciadamente, el uso de aparatos radiológicos puede llevarnos a resultados confusos e inconcluyentes, cuando se realizan con demasiada frecuencia.

De manera similar, los denominados “analgésicos” no son muy efectivos para tratar el dolor lumbar y, a menudo, tienen efectos secundarios significativos. El paracetamol, los antinflamatorios e incluso los medicamentos opioides no son mejores que un placebo, existen numerosos estudios que respaldan esta incómoda verdad. Lo que es más importante, los analgésicos no deben usarse como tratamiento independiente ni como una solución a largo plazo.

El tratamiento invasivo, como la cirugía, rara vez es una opción para el dolor lumbar. Casi todas las directrices internacionales recomiendan que se evite durante un período de tiempo considerable para permitir a nuestro cuerpo la posibilidad de una recuperación natural, o la recuperación mediante enfoques no quirúrgicos, como el ejercicio. Des afortunadamente, muchos pacientes son enviados al quirófano demasiado rápido, lo que implica un mayor coste y un mayor riesgo riesgo.

NO TE DEJES INTIMIDAR POR LA OPINION
La investigación ha demostrado claramente que los discos, los huesos y las articulaciones de la espalda no quedan “fuera de lugar” o descolocados. El término “vertebra descolocada” no solo es impreciso, sino probablemente dañino, ya que sugiere que la columna vertebral es tan vulnerable que las cosas se pueden desplazar fácilmente. Las manipulaciones vertebrales y los crujidos están más relacionados con restricciones de movimiento y adherencias que con la posibilidad de recolocar tus huesos.

NO TE PREOCUPES SOBRE TODO LO QUE VES Y LEES EN LOS INFORMES RADIOÓGICOS
Cuando pases una resonancia magnética de tu columna, el informe siempre mostrará hallazgos patológicos, pero gran parte de estos hallazgos están poco relacionados con el dolor. La investigación ha demostrado que las personas que no tienen dolor lumbar tienen protrusiones, degeneración de los discos y articulaciones facetarias e incluso hernias de disco. Estas cosas son partes normales del proceso de envejecimiento, como las canas o las arrugas. Lo más inquietante no es el resultado radiológico en sí, sino todo lo que viene después.

Tomar medidas para mejorar la salud en general puede reducir el riesgo de dolor lumbar. Dormir lo suficiente, volverse más activo, tener un peso saludable, dejar de fumar, pasar tiempo con personas que te hacen feliz y reducir el estrés laboral son formas sensatas y económicas de tratar el dolor lumbar y reducir el riesgo de recurrencia.