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La rehabilitación del la rodilla después de la plastia del Ligamento Cruzado Anterior tiene tres objetivos: Recuperar la movilidad completa, la potencia muscular y el control sobre la articulación de la rodilla.

Las directrices que se exponen a continuación se aplicarán con variaciones en cada caso, dependiendo de la evolución del paciente y del criterio del Rehabilitador y el Cirujano.

MOVILIDAD
Recuperación de la amplitud articular, continuando con los mismo ejercicios para lograr una cifra que se sitúe entre los 90º y 120º, sin llegar a sobre pasar la segunda cifra ya que podría dañar el injerto o ligamento plastia.
Recuperación de la extensión completa en el caso de que no este ya completamente adquirida.

FORTALECIMIENTO
Continuación del trabajo de fortalecimiento del cuadriceps, en cadena cinética cerrada. En esta apartado comenzaremos a trabajar de manera dinámica aprovechando el peso de nuestro propio cuerpo. Desde la realización de sentadillas hasta el trabajo cardiovascular de un stepper, podremos abordar el trabajo de nuestro ligamento cruzado anterior de varias maneras.

EQUILIBRIO Y PROPIOCEPCION
Mediante planos inestables como trampolines, planchas de equilibrio o colchonetas lograremos estimular la propiocepcion y equilibrio de nuestra rodilla a fin de recuperar la estabilidad necesaria para las actividades de la vida diaria o deportiva.

Respecto a la deambulacion y autonomía, liberaremos progresivamente las muletas aumentando la carga sobre nuestra pierna operada, llegando al final de esta fase a prescindir de las muletas en las situaciones en las que nos sintamos seguros.

La aplicación de hielo 15 minutos después del ejercicio será indispensable para evitar inflamación excesiva de la rodilla.