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El síndrome del piramidal o piriforme es diagnosticado con demasiada frecuencia. Descubre la visión anatómica de la mano de la fisioterapia.

¿Qué nos dice la anatomía sobre el síndrome del piramidal?
El síndrome del piramidal supone aproximadamente el 6-8% de las ciatalgias (comúnmente conocidas como ciáticas).
En el 50% de los casos existe una historia previa de trauma directo a la pelvis o la zona glútea, incluso meses antes del inicio.
Se sabe que el espacio infrapiramidal por el que pasa el ciático comúnmente se ve estrechado durante la flexión, aducción y rotación interna de la cadera. La verdad sobre el sindrome del piramidal.

Los síntomas más comunes son el dolor en la zona glútea, dolor agravado al sentarse o pasar mucho tiempo sentado y sensibilidad a la palpación de la escotadura ciática mayor.
Normalmente en clínica se achacan muchos dolores lumbares y ciáticas a un “pinzamiento” del nervio ciático por parte del músculo piramidal, pero… ¿Es esto posible?

De 147 cadáveres diseccionados (294 caderas) se encontraron las siguientes prevalencias de tipos de paso del nervio ciático por la zona del músculo piramidal:
Tipo I: 89.8%
Tipo II: 6.1%
Tipo III: 0.7%
Tipo IV: 0.7%
Tipo V: –
Tipo VI: 0.7%
Sin clasificar: 2%

Encontramos pues que ese supuesto “pinzamiento” por parte del piramidal al que se atribuye la causa de la ciática sólo es anatómicamente posible en el 7.5% de los casos.
Bajo mi punto de vista creo que el protagonismo que se le da al piramidal en los casos de ciática está poco fundamentado. Sí, es un músculo con un patrón de dolor que emula una ciática (hasta la rodilla) y puede que una excesiva hipertrofia del mismo pueda generar una compresión del nervio ciático en el espacio infrapiramidal (en el tipo I). Pero en la mayoría de casos este diagnóstico se basa en la “palpación” (es un músculo profundo) dolorosa del mismo, que ni si quiera reproduce la sintomatología del paciente ni tiene en cuenta la hiperalgesia secundaria (aumento de la sensibilidad mecánica de tejidos en la zona de dolor referido sin que necesariamente estén afectados); además del hecho de no descartar la influencia de otras estructuras que pueden dar ese patrón de dolor (columna lumbar, articulación sacroiliaca, cadera…). La verdad sobre el sindrome del piramidal.

Referencias:
Natsis K, Totlis T, Konstantinidis GA, Paraskevas G, Piagkou M, Koebke J. Anatomical variations between the sciatic nerve and piriformis muscle: a contribution to surgical anatomy in piriformis syndrome. Surg Radiol Anat. 2013.