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¿Cuantas veces al acudir al medico con dolor de espalda hemos escuchado?, usted deber hacer natación para aliviar su dolor de espalda.
Esta visión tan poco acertada, forma mas parte de la medicina de los años 50 que de la actual y en este vídeo os explicamos porque la natación no es la mejor elección si tenemos dolor de espalda.

Las dolencias de espalda están a la orden del día, lumbalgias y cervicalgias copan las consultas medicas. Normalmente cuando acudimos al médico, éste nos recomienda que hagamos natación. Hace muchos años que está extendido que nadar nos irá bien para la espalda, una afirmación tan arraigada a nuestra sociedad que resulta arriesgado ponerla en duda.

Lo primero es aclarar lo que queremos decir con “natación”.

El médico simplemente nos dice que vayamos a la piscina a nadar. Nada más. Y cualquier persona entiende nadar como hacer crol, braza y espalda.
Es decir, nadamos como sabemos o mas bien como podemos. Y ese exactamente es el problema. El nadar cualquiera de estos estilos de manera incorrecta, puede incluso agravar nuestra dolencia. Sólo un dato: el primer problema físico que presentan los nadadores profesionales, suele ser el dolor de espalda.

Desgraciadamente los estilos de natación incluso bien nadados, son contraproducentes para la espalda:
Veamos uno por uno los efectos que el crol, la braza y la espalda producen en nuestra columna vertebral.

En el Estilo de crol: hay que mantener la horizontalidad. Cosa difícil si tengo no mucha musculatura lumbar. Deberé hacer un esfuerzo extra en las lumbares para mantener una posición horizontal y eso sobrecargará la parte baja de mi espalda. Y cuidado con la respiración. Cada 2-3 brazadas deberemos sacar la cabeza para poder coger aire. Si no tenemos una técnica depurada a la hora de respirar, nuestro cuello sufrirá.

Estilo de braza: Este estilo nos requiere una posición no horizontal sino medio en diagonal dentro del agua. Este estilo ya conlleva de por sí una presión en las lumbares y cervicales, al mantener una posición de hiperextensión.

Estilo de espalda: También nos obliga a mantener la horizontalidad dentro del agua. Así que las lumbares estarán castigadas. Pero además, si no nadamos relajados y no sabemos mantener la cabeza en una posición óptima, nuestras cervicales se contraerán de forma muy fácil y tendremos riesgo de lesión.

¿Entonces, la natación es mala para nuestra espalda?
Si entendemos la natación como el nadar estilos, y tenemos algún problema de espalda, la primera recomendación de un buen profesional sería no nadar estilos. Ahora bien, el agua sí que nos puede aliviar problemas de espalda. ¿Entonces? la respuesta es: actividades acuáticas. Ésta es la clave.

Al estar dentro del agua nuestro cuerpo flota, lo que alivia la presión articular que sufre la espalda, cadera y rodillas por la fuerza de la gravedad, si combinamos este efecto de descompresión con movimientos analíticos obtendremos un beneficio enorme en comparación con la natación. Lánzate a buscar clases de aquagym, dentro de muy poco publicaremos un protocolo de ejercicios en agua que os ayudara con vuestro problemas de espalda.

El agua es buena, sí. Pero cuidado con lo que hacemos dentro de ella.

Espero que a partir de ahora tengáis el valor de corregir a todos aquellos que os recomiendan la natación cuando les comentais vuestro dolor de espalda. “Dream Culture” Kevin MacLeod (incompetech.com)
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