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Las articulaciones están formadas por huesos y, entre ellos, hay un cartílago que los tapiza y los protege, favoreciendo además la movilidad articular. Con el paso de
los años, nuestro organismo se va deteriorando y las articulaciones también sufren un proceso de desgaste en el que el cartílago pierde agua y se vuelve más frágil. Lo que es una evolución que podríamos llamar “normal”, se puede acelerar si existen antecedentes familiares, si los componentes de la articulación “no encajan bien”
por problemas congénitos, si la persona es obesa o si realiza un tipo de actividad que sobrecargue las articulaciones. Esta degeneración o deterioro del cartílago de las articulaciones es lo que se conoce como artrosis.

La articulación de la cadera la forman, por una parte, la cabeza del fémur y, por otra, una oquedad en el hueso de la pelvis que se llama cotilo. Las dos superficies óseas están tapizadas por el cartílago articular. Alrededor de estos huesos están la membrana sinovial, los ligamentos y una potente musculatura. La artrosis
de la articulación de la cadera consiste en el deterioro del cartílago de esta articulación. Es relativamente frecuente, aunque no tanto como la artrosis de rodillas o de manos. En general, es propia de personas mayores, aunque puede aparecer antes de los 50 años, siendo excepcional en jóvenes. Afortunadamente esta articulación cuenta a su alrededor con una musculatura muy fuerte. Fortalecimiento los glúteos, rotadores y cuadriceps, lograremos retardar la aparición de la artrosis de cadera y mejoraremos sus síntomas.

Durante el vídeo veréis una serie de ejercicios para mejorar y tonificar toda esa musculatura.