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Casi toda la población experimenta algún tipo de dolor de espalda alguna vez a lo largo de su vida. Los pensamientos y emociones pueden ser el origen del problema, aunque no seamos consciente de ello. Por eso, para resolver cualquier dolor cronico de una forma definitiva, no basta con aplicar un tratamiento fisico o farmacologico que, a veces, sólo sirve para aliviar los sintomas temporalmente, sino que debemos buscar su verdadero origen, y preguntarnos sobre los diferentes aspectos de nuestras vidas con los que no estemos agusto, con el fin de coger las riendas y aplicar los cambios necesarios para mejorar.

La mente y el cuerpo trabajan juntos y no se pueden separar. De la misma manera que tu mente controla tus pensamientos y tus actitudes, tambien controla como tu cuerpo reacciona ante el dolor.
El dolor en sí, y el miedo al dolor, pueden llevarnos a evitar tanto las actividades físicas como sociales. Con el tiempo, esto lleva a disminuir la fuerza física y las relaciones sociales. Lo que conlleva a una menor actividad en general, entrando en un callejon sin salida, cronificando el dolor.

En la mayoria de las ocasiones, el dolor cronico se desarrolla en paralelo a estos problemas.

ESTRÉS.
El estrés tiene efectos tanto físicos como emocionales en nuestros cuerpos. Puede aumentar la presión arterial, incrementar nuestra frecuencia respiratoria y cardíaca, y causar tensión muscular. Estos sintomas pueden conducir a fatiga, problemas para dormir y cambios en el apetito.
Todas éstas son razones para hablar con su profesional de la salud acerca de los efectos físicos que el estrés está teniendo en nuestro cuerpo.
El estrés también puede llevar a ansiedad, depresión, dependencia de los demás o una dependencia malsana de los medicamentos.

Los signos del estress abarcan:
Mal humor
Irritabilidad o mal genio
La agitación, incapacidad para relajarse
Sentirse abrumado
Sentimiento de soledad y aislamiento
Infelicidad general

DEPRESIÓN
La depresión es muy común entre las personas que tienen dolor crónico. El dolor puede causar depresión o empeorarla si ya sufrimos de un dolor existente.
De la misma manera que la depresión también puede hacer que los dolores existentes empeoren.
Si tu o cualquier persona de tu entorno habeis tenido depresión, hay un mayor riesgo de que puedas entrar en depresión a raíz de su dolor crónico.
No lo escondas y busca ayuda ante cualquier pequeño signo de depresión. Incluso la depresión leve puede afectar la capacidad de nuestro cuerpo de reaccionar al dolor y permanecer activo.

Los signos de depresión abarcan:
Sentimientos frecuentes de tristeza, ira, baja autoestima o desesperanza.
Menos energía.
Menos interés en actividades o menos placer por sus actividades.
Dificultad para conciliar el sueño o permanecer dormido.
Disminución o aumento del apetito que causa mayor pérdida o aumento de peso.
Dificultad para concentrarse.
Pensamientos de muerte, de suicidio o de hacerse daño.

¿Como podemos reaccionar frente a nuestras emociones?¿Como podemos evitar que estas influyan en nuetro dolor?

Un tipo común de terapia para las personas con dolor crónico se llama terapia cognitiva conductual. Buscar la ayuda de un terapeuta puede servirle para:

Aprender cómo tener pensamientos positivos en vez de negativos.
Reducir el miedo al dolor.
Fortalecer relaciones importantes.
Desarrollar un sentido de libertad a partir de su dolor.

Si nuestro dolor es el resultado de un accidente o trauma emocional, el médico puede evaluarnos en busca de un trastorno de estrés postraumático. Muchas personas con este trastorno no son capaces de hacerle frente plenamente a su dolor de espalda hasta que afrontan el estrés emocional que su accidente o trauma causó. Si pensamos que podemos estar deprimidos o si tenemos dificultades para controlar nuestras emociones, hable con un médico o especialista. Consiga ayuda más temprano que tarde. Existen profesionales que pueden ayudarnos desde el primer momento, siempre y cuando seamos capaces de dar el primer paso.

Coge las riendas de tu vida, busca soluciones a tu dolor.